martes, junio 04, 2013

Indispensable

Gracia Marrou.

Te extraño porque te volviste indispensable. Porque, de una manera u otra, se me volvió una bonita costumbre escribirte y esperar tu respuesta como el regalo pedido en la carta a Papa Noel. Regresar, muerto de cansancio del trabajo, y sólo buscar conversar contigo, preguntarte qué tal te fue en el día, jugar al importante yéndome sin avisar y solamente volver para sentir que alguien me quiere cuando me dice te fuiste, te extraño, no sé cómo puedes dejarme hablando sola.

Te extraño porque, quizás, te he comenzado a querer. Porque, de repente, me he empezado a encariñar contigo tanto que me doy miedo, tanto que tiemblo, tanto que bailo en puntitas. Sure, sure, miss, porque yo no soy de escribir y antes de publicar, enviar textos y preguntar si está bonito o feo; yo publico y ya está, así de simple. Pero se me ha empezado a hacer importante en grado sumo tu opinión, tu corrección, tu lisura y tu delicadeza de ser niña pero no tonta. Y, creo, que por eso te quiero, porque eres niña pero no tonta, ni sonsa ni gorda, sólo una chica freak que le jode sacar mala nota en la uni, ¡qué barbaridad, carambas! ¡Cómo puede ser!

Te extraño porque me falta algo, porque eres linda pero no te la crees, porque utilizas las malas palabras en los momentos indicados.  Por eso, maldita sea, te estoy extrañando a rabiar. Porque nunca he sentido tantas ganas de ir, cual cinéfilo empedernido, a la función de las 8 del Cine Primavera, contigo. Porque nunca me ha gustado tanto zamparme una jarra de leche fresca con Milo y sin azúcar (¿Sin azúcar?) después del ejercicio matutino. Porque nunca se me había dado la idea de pronunciar tu apellido con una devoción impresionante y repetirlo unas mil veces y odiarlo otras mil veces más, por si acaso.

Y ahora se me hace un mundo no poder ni escribir un mensaje de texto porque simplemente mi teléfono ya no es mío, porque nunca fue mío y su dueño lo tiene de vuelta. Pero no me quita el sueño no tener teléfono, déjame decirte. Me quita el sueño estar pensando qué puedo hacer para hacerte saber que te ando extrañando mañana tarde y noche, y escribiéndote tarde y noche (más noche y madrugada) que de costumbre. ¿Que me estoy haciendo el writer very important? Nada que ver, princcipessa, estoy totalmente incomunicado y te extraño tanto que no me extraña que te haya escrito esto en la soledad de mi covacha, en el frío de tu voz ausente, en lo triste que puede llegar a ser extrañarte porque, déjame decirte, eres indispensable.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Tienes una manera de escribir muy interesante.

Saludos y ¡Feliz día del blogger! :)

Karen Cano dijo...

Casi lloro...
¿por qué?